Frío y lluvioso, el ambiente típico de Buenos Aires hizo que los jugadores se sintieran presionados antes del enfrentamiento. En este escenario, Vélez Sarsfield aplicó una estrategia clara: posesión y presión alta. Con un 4-3-3 bien definido, su intención era dominar el medio campo y limitar el juego de All Boys.
R. Aliendro, como se mencionó anteriormente, fue fundamental en esta estrategia. Su papel no solo consistió en recuperar balones, sino también en iniciar las jugadas desde el fondo. La asociación con T. Andrada y T. Marchiori en la zona media fue clave para mantener la fluidez en el ataque. Esto se reflejó en las estadísticas: Vélez Sarsfield mantuvo el 65% de la posesión durante el encuentro, una clara indicación del dominio ejercido.
el regreso a la titularidad de D. Domínguez trajo solidez defensiva. Sus intervenciones en el área impidieron que All Boys generara ocasiones claras. El rendimiento de la línea defensiva fue sobresaliente, manteniendo el control frente a los embates de sus rivales. Cada intercepción y despeje era recibido con aplausos por parte de la hinchada.
Vélez Sarsfield logró un importante triunfo gracias a su enfoque estructurado. Lo que queda claro es que la presión alta y el control del balón no solo son un simple plan, sino una filosofía que el equipo está adoptando para esta temporada.
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